Como se cura una herida

Las heridas del alma
Tomado del capítulo 1 - Manual Como se cura una herida

Luego de 20 años de matrimonio la herida está abierta y sangrando: “Yo nunca he sido la primera opción para él”, dice una mujer casada con un hombre al que acusa de frío y distante, metido en su propio mundo de trabajo, colegas y seminarios. La herida se abrió por primera vez hace dos décadas, cuando después de tener a su primera hija se sintió abandonada en la crianza y no tuvo el apoyo afectivo que necesitaba en esa etapa llena de nuevas experiencias, muchas de las cuales la angustiaban. Ir siempre sola al médico, estar sola hasta tarde en las noches, levantarse a oscuras y en puntas de pies cuando la hija despertaba… La herida parecía cerrada con el tiempo, pero se abrió en la adolescencia de los hijos cuando, el más mínimo conflicto con ellos, eran la excusa que tenía el marido para irse a un lugar más tranquilo donde poder leer… Ahora, al cumplir 20 años de matrimonio sangra copiosamente: los hijos ya están grandes y la mujer desea una “segunda luna de miel”, una semana para ellos dos, algo “absurda” a juicio del hombre, algo innecesaria que le quitaría demasiado tiempo. La mujer respira por la herida, su mundo se derrumba porque concluye que él nunca la ha querido realmente.

¿Se puede distinguir una herida de los problemas habituales con que se enfrenta el matrimonio a lo largo de la vida? ¿Se puede distinguir una herida de los roces por diferentes formas de pensar? Es simple…, lo dice la protagonista de la película “Nuestro amor”, encarnada por Michelle Pfeiffer: “las heridas son heridas porque se abren”. Y la persona herida vive con “un lastre emocional”, que perjudica su actuar.

Muchas veces la persona herida se vuelve susceptible e inestable. No puede evitar tener una respuesta hostil casi automática ante una situación que le recuerda su herida. El hombre que siente que su mujer nunca lo ha admirado, más aún, que lo ha ignorado incluso en sus momentos de triunfo, tiene reacciones interiores de furia y de ira cada vez que ella “hecha flores” a los maridos de sus amigas, a sus mismos hermanos, o hasta al personaje de alguna película. El resentimiento pasa a ser el problema dominante de la relación matrimonial.

Otras veces la persona herida niega su dolor, no revela el sufrimiento que le provoca determinada conducta o situación y en este estado de soledad, a la que ella misma se somete, comienza a amasar un autoconcepto de víctima, que tarde o temprano la lleva a la depresión y frustración. Es el caso de una mujer cuyo marido le fue infiel hace varios años. Él cree que el problema se ha superado pues ella nunca más quiso hablar del tema, protegiéndolo con capas de negación y olvido. No obstante, ella lo recuerda a diario, sin poder sanarse de ese golpe que le quitó confianza en sí misma, ganas de soñar y hacer planes y gran parte de su alegría.

Una persona herida es, además, alguien que puede hacer mucho daño al otro. Es el caso de una mujer cuyo marido en dos oportunidades lo ha perdido todo; ella y sus hijos debieron emigrar de ciudades cortando con importantes lazos afectivos y referentes de identidad. La mujer desengañada de sus antiguas ilusiones y metas juveniles se ha encerrado en sí misma y sin abandonar materialmente al marido lo ha relegado al plano de lo que no se puede evitar. Él ha quedado herido por la peor de las lanzas: el sentido de culpa.

La mejor forma de cicatrizar y curar una herida es liberándose de ese lastre emocional. Hay que enfrentarlo y decir “llevo algo adentro mío, que me pesa y que me duele, que no me permite tener un matrimonio pleno”. De seguir negando las heridas, cualquiera de las reacciones antes descritas terminan por desbordarse y afectar otros ámbitos de la vida: la persona se vuelve amargada, neurótica, negativa, hasta enfermiza, y en su relación matrimonial es cada vez más rechazadora.

Ha llegado el momento de inventariar, de hacer las paces con el pasado. Es de verdad penoso que la herida se haya abierto alguna vez. ¿Pudo evitarse? Tal vez no y en este sentido, como primer paso para curarla hay que entender que aceptar la realidad es liberarse.

Por ello hay que partir por animarse a sanar. Por terminar con el ciclo de sufrimiento, de negación, de resentimiento o de frustración.

Es esencial intentar comprender racionalmente lo que ha sucedido. Mirar analíticamente la historia de la propia vida como si estuviésemos viendo una película. Así podremos descubrir que:

1. Muchas veces llegamos al matrimonio con heridas anteriores. Pueden provenir de nuestra personalidad (algo depresivo que impide relacionarse bien con los demás, o temeroso que se frena ante lo nuevo), o provenir de la crianza (como no haberse sentido querido o siempre muy juzgado). Lo ideal hubiera sido que en el enamoramiento, gracias a las confidencias e incremento de la sinceridad, los novios o recién casados se hubiesen mostrado esas heridas para curárselas mutuamente. Pero es habitual, y aquí el error, que los esposos no se preocupen de esas heridas, como si no les fuesen a afectar. Gran error: si usted se ha casado con un hombre que perdió a su madre siendo adolescente debe comprender que tiene una herida que le debe ayudar a curar. Si usted se casó con una mujer que siempre se sintió la mas “fea” de su casa, debe asumir que existe una herida que podría abrirse si usted le otorga mucha importancia a su aspecto físico.

2. Otras veces ocurre que desde el inicio del matrimonio se produce un desequilibrio entre el dar y recibir. Los problemas no tardan en llegar porque el que siente que siempre da pide compensaciones. Y el que nunca da, se empieza a sentir algo incómodo, que lo hace ser poco espontáneo y original, que no es más que la culpa. Y así, en situaciones de conflicto, cuando alguno produce una injusticia con el otro y lo hiere, es importante recuperar el equilibrio a través de pedir perdón. Sería un error que la persona herida se considere a sí misma tan perfecta como para poder perdonar sin que haya un gesto explícito de parte del otro. El que cometió el error debe tener la oportunidad de pedir perdón y sentirse perdonado.

3. Hay casos en que hay que ser mas objetivo y simplemente madurar. Reconocer que hay problemas que no tienen solución: ese marido poco generoso, y egoísta que gasta sólo en sí mismo y es incapaz de comprar una flor en la esquina para el aniversario, si alguna vez cambia, será en mucho tiempo. Pero siempre habrá un listado de virtudes que hay que descubrir, reconocer y valorar.

4. Determinar cerrar una herida implica decidirse a crecer por dentro, a madurar emocionalmente. Esto tiene un aspecto muy concreto y práctico que se llama “autocontrol”. Con el tiempo, reconociendo las propias heridas, podemos predecir cuándo tendremos una reacción susceptible, hostil o defensiva. Hay que aprender a controlar el tamaño de esa reacción. En vez de atacar o hacerse la victima, enfrentar la situación, hablarla y terminarla inmediatamente. Que no siga destruyendo, que no se infecte la herida otra vez.

5. Finalmente los terapeutas familiares coinciden en la importancia de conocer el proceso de curación. Usted ha decidido recorrer un camino: pues bien, domine el mapa. Entienda que los puntos explicados anteriormente son etapas del viaje, el cual concluye con la curación de la herida. Como una auténtica cicatriz en la piel, jamás volverá a lucir tersa y rosada, pero puede incluso llegar a convertirse en su orgullo: como la cicatriz de bala de un soldado que le recuerda la batalla ganada.

No herir y dejarse herir

- Es tan importante desarrollar la capacidad de comprensión, como de hacernos comprender por los demás.
- En la vida matrimonial no debemos usar los conflictos para imponernos y ganar batallas. El conflicto ha de llevarnos a comprender el dolor que causamos y evitarlo en el futuro.
- Para algunos se llama meditación, para otra reflexión u otra oración. Es importante aprender a rememorar el día a día, reconocer errores, animarse a empezar de nuevo y pedir perdón.
- Para reducir el riesgo de heridas abiertas hay que decirle expresamente al cónyuge dónde nos duele para que no lastime y por el contrario nos acaricie allí.

Son importantes los antecedentes:

Cuando iniciamos una relación de pareja es incoherente pensar en separarnos, sobretodo cuando nos sentimos muy enamorados. Los motivos que llevan a una pareja a comenzar una relación son muy variados y profundos: atracción física, compatibilidad de caracteres, tener los mismos hobbies, religión, creencias políticas o ideológicas, pensar que es la última oportunidad para tener una pareja, probar, sentirse solo, en fin, la lista es grande.

Sin embargo, en ocasiones las relaciones entre pares se van debilitando hasta convertirse en una separación. Es común, encontrar en los colegios que la mayor parte de los niños viven con uno solo de sus padres. Y ello, va marcando también la vida familiar y de los hijos.

Tipos de separación

Existen diversos caminos mediante los cuales los cónyuges se separan, solo por citar algunos de los más comunes, podemos mencionar:

1. Divorcio económico: La pareja no puede sobrevivir a la forma diferente que tienen de administrar el dinero, y sobre todo a la concepción que tienen del mismo.
2. Divorcio psicológico: Aquí aunque la pareja sigue compartiendo físicamente un espacio, emocionalmente se encuentran alejados y ya no se comparten, pensamientos, sentimientos y caricias. Esta separación es más común de lo que se cree.
3. Divorcio coparental: Ambas familias de los cónyuges ejercen fuerza para que se separan pues no estuvieron de acuerdo con la unión; aquí empieza la lucha por la tenencia de los hijos.
4. Divorcio social: Los espacios sociales, laborales y familiares de los cónyuges son muy diferentes, esto se amplifica con la permanencia de mucho tiempo en el trabajo y fuera de casa.
5. Divorcio religioso: Algunos lo definen como el verdadero principio de la separación, y consiste en las diferentes concepciones que tiene la pareja sobre su relación con Dios y su práctica o “no práctica” diaria.
6. Desgaste continuo e imperceptible: Las acciones que una vez fueron placenteras, se van convirtiendo en aburridas y cotidianas. Una vida monótona, llena de rutinas, el cuidado de los hijos, las obligaciones, ser poco creativo en la convivencia cotidiana, acaba tarde o temprano con la vida en pareja.
7. Eventos inesperados: Cuando se ha llevado una vida aparentemente tranquila y de relativa felicidad, el enterarse de una gran fractura en la relación (una traición, un fraude, la infidelidad del otro, el encontrar una doble vida, muerte del consorte, enterarse de un pasado turbio del otro, etc.), puede hacer que esta termine.

Que ocurre después de la separación
Separarnos de la persona amada causa un gran impacto en cada uno de los miembros y volver a reacomodar las emociones, sentimientos, la vida social, económica, espiritual y personal, sería equivalente a volver a edificar la casa.

Es posible que después de una separación una persona tenga insomnio, no sea capaz de concentrarse en su trabajo, sienta culpa, piense que no vale la pena volver a intentar nuevamente otra relación, pueda culpar al otro, tenga periodos de angustia y depresión, sienta la necesidad de estar solo o posiblemente de conversar con alguien, sienta un gran enojo hacia sí mismo o hacia la persona que se fue. Podría sentir algunos de estos síntomas o tenerlos en el peor de los pronósticos todos ellos juntos y más.

Podría asemejarse a tener una gran herida emocional abierta, la cual necesita ser tratada.

¿El tiempo lo cura todo?

No necesariamente, el tiempo cura las heridas emocionales. Se espera los primeros días se incremente el dolor emocional después de la separación y en teoría vaya disminuyendo a medida que pasan los días, las semanas, los meses y los años. Sin embargo, no siempre sucede así, y existen personas que cargaran un gran dolor toda la vida.

Todas las heridas necesitan un tiempo de curación y cuando acudimos a una ayuda profesional, el dolor puede pasar más rápido y liberarnos de él.

Etapas del duelo

A grandes rasgos pasamos por una serie de etapas hasta alcanzar nuevamente un estado de bienestar:

1. Negación; La cual consiste en no creer que realmente sucedió la consumación del evento.
2. Frustración; Tiene periodos de rabia, rencor o pensamientos negativos hacia sí mismo y hacia la ex pareja.
3. Sustitución; En esta fase la persona es capaz de ir adquiriendo nuevas habilidades sociales mismas que le prepararán a adaptarse a una nueva realidad sin la persona ausente.

4. Aceptación o resolución de conflicto; Es un tiempo de aceptar la ausencia del otro y poder hablar de la relación pasada sin que ello cause dolor. En esta etapa materialmente la persona, es capaz de iniciar de forma exitosa nuevos proyectos de vida sin el fantasma de la ex pareja.

Como seres humanos, no podemos cambiar el pasado, pero si podemos analizarlo para entender por qué se presentó la separación y reinterpretarlo, de tal suerte de revertir el dolor emocional y crecer a pesar de las crisis.

Que hacer para superarlo
1. Saber que es más fácil sanar las heridas emocionales con una asistencia terapéutica.
2. Ser consciente de las etapas del duelo, ayudan a superarlo sin tanto dolor.
3. Analizar las necesidades personales inconscientes para evitar que se vuelvan a repetir en una relación futura.
4. Ser conscientes que el tiempo difícilmente lo cura todo.
5. Hacer más consciente el pasado para crecer a pesar de lo doloroso.

El ciclo del conflicto

Cuando aparece un conflicto entre dos personas, se genera una espiral, o un ciclo, en el que se levantan sin cesar las paredes de autoprotección, y también las de la defensa y la agresión.

Para sanar la relación y restaurar el respeto y el afecto, usted necesita acabar con este ciclo.

Afortunadamente, para acabar con este ciclo se necesita una sola persona. Y esa persona puede ser usted.

El ciclo de conflicto es como un partido de tenis. Se necesitan dos personas para que el ciclo del conflicto vaya y venga. Lo único que se necesita es la decisión de acabar con él. Cuando una persona deja de jugar el juego, el ciclo ha terminado. Usted deja de jugar el juego cuando da aceptación, comprensión y apreciación, en lugar de resentimiento y crítica.

Para hacer el cambio de la agresión a la aceptación, usted necesita sanar sus problemas, limpiar lo que crea es su resistencia y le impide respetar y aceptar.

Pasos para restablecer sus relaciones.

1. Descubrir y curar la herida que ha sido reabierta por la otra persona. Finalmente, la razón por la que usted está resistiendo a alguien es porque esa persona ha reactivado alguna herida en usted.
Cuando usted sana la herida, la necesidad de resistirse desaparece. Usted puede actuar recíprocamente entonces, en cierto modo eso crea amor en lugar de destruirlo.

2. Permitir que la persona se exprese tal cual es. Esa persona es la manera que él o ella es. Esto es verdad le guste o no. Cuando usted lucha con la manera que alguien es, usted actúa recíprocamente, en cierto modo eso hace su situación peor. Cuando usted esta en paz con la manera que la otra persona es, usted ve su situación claramente y usted puede ver lo que necesita hacer.

3. Perdonar a la otra persona. Cuando usted nota el problema alguien, una parte grande de usted cierra. Usted se pone amargo y pierde su habilidad de amar. Usted también actúa recíprocamente en cierto modo que automáticamente crea oposición y resistencia contra usted. El perdón no es para la otra persona, el perdón es para usted.

4. Soltar a la otra persona. Cuando usted se aferra de alguien, usted empuja a la persona lejos. Las percepciones de la persona sofocaron y tienen que luchar para poder respirar. Simplemente piense: ¿como se siente cuando alguien se aferra a usted? Para procurar tener una buena relación, usted tiene que estar dispuesto a “soltar” a la otra persona.

5. Aceptar en un 100% su responsabilidad por la pérdida de respeto y afecto. Las relaciones no son 50/50. Ellos tienen 100/100 años. Cada persona está a favor 100% responsable de la presencia o ausencia de amor en una relación. Una vez usted ve su 100% responsabilidad por la pérdida de amor, usted ya no puede culpar a la otra persona. Usted también se pone más eficaz en todas sus relaciones futuras. 6. Ve que usted es justo como la otra persona. Cualquier característica que usted no puede resistir en otra persona es un aspecto de usted que usted no puede estar de pie en usted. Una vez usted descubre que esta característica también está en usted, se reemplaza su resistencia hacia la otra persona con compasión. Usted también se vuelve más a paz con usted.

7. Vaya hacia la otra persona y limpie su relación. Una vez usted logró borrar su resistencia hacia otra persona, el próximo paso es decirle a ella que usted está jugando un nuevo juego ahora. Tome toda la responsabilidad por lo que pasó y pida perdón. Esto le permite a la otra persona actuar recíprocamente con usted, es decir, de una nueva manera. Cuando usted restaura el amor, usted sana su relación y su herida. Usted se libra del conflicto y el sufrimiento. Usted se pone más atento y más capaz para expresar su amor. La magnitud de sus relaciones es una expresión de amor en su vida. Usted vivirá en la experiencia del amor.

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